Saturday, April 27, 2013

Consejos que me han servido en la vida


Ayer platicaba con un ex-compañero de High School, que para quien me lee en Latinoamérica vendría siendo el equivalente a la preparatoria. El me preguntaba acerca de lo que ha sido de mi vida y obviamente le platique sobre la pagina de Hombres G, que para mí siempre ha sido un orgullo y algo que me llena de satisfacción, también le platique sobre mis otros logros personales y mi carrera, sin ánimos de querer presumir claro, pero con la convicción de que las decisiones que he tomado han servido para guiarme por buen camino. En contraste, me conto que para él la vida no ha sido del todo buena y me pidió consejos para ayudarle y conseguir algo mejor.  Me dejó en blanco.

Después de buscar un poco de ‘sabiduría’ interior y pensar en lo que me ha funcionado a mí, decidí decirle lo siguiente:

Primero, hay que trabajar como una mula de carga. De verdad. La mayoría de la gente a nuestro alrededor suele ser muy perezosa, en mi experiencia me ha tocado ver que mucha gente solo trabaja lo necesario para que no los despidan, pero no están dispuestos a dar un poco más. Si trabajas duro estarás a un 90% de nivel sobre la gente perezosa que no le interesa sobresalir.

Segundo, hay que tener una muy buena ética. Recuerdo que en la compañía donde trabajo me toco la dura labor de despedir a dos pasantes que tenían ya un año con nosotros. Usualmente todos los viernes nos toca trabajar temprano y la compañía nos proporciona con desayuno para todos, pero en esa ocasión el mandamás estaba de vacaciones, por lo que, para no perder tradición se me ocurrió ‘dispararles’ el desayuno a todos, les proporcione con mi tarjeta bancaria y envié a los dos pasantes al cajero automático para que sacaran 100 dólares y compraran el desayuno para todos. Ellos fueron, sacaron el dinero, y… se les ocurrió la grandiosa idea de revisar el balance de mi cuenta, yo me di cuenta de esto y de inmediato los despedí.  Uno de ellos me dijo: “pero,  ¿es que ni siquiera nos vas a permitir un error?” y yo le dije: “Un error es poner el papeleo de la bandeja de entrada dentro de la bandeja de salida, o derramar agua en el papeleo, investigar cuánto dinero tengo no es un error, eso es una acción deliberada”.  El sentido común a veces ayuda bastante.

Tercero, ayuda a otras personas a conseguir sus metas. Si la gente se da cuenta de tu desinterés para ayudarles, te lo agradecerán bastante.

Cuarto, dite a ti mismo que eres lo suficientemente valioso y que mereces un trato amable.  Por muchos años soporte el maltrato de algunos jefes porque no creí que mereciera algo más. Siempre hay que pensar que mereces lo mejor. (Obvio que hay que tener evidencia y acciones para reclamarlo y no solamente sentir el derecho a ello).

Quinto, nunca te quedes demasiado tiempo en un trabajo que no te aumenta el sueldo ni te promueve de puesto. Hay un dicho que dice “El agua estancada siempre apesta”. Es muy cierto.

Sexto. Toma riesgos. Acepta ese trabajo del cual no estás seguro si tus credenciales son suficientes, o toma clases de las cuales no estás seguro puedas afrontar, pero lo más importante perdónate a ti mismo y sigue adelante si llegas a fallar.

Séptimo. Tus amigos se convierten en tu suerte. Si tienes a grandes personas como amigos, tendrás buena suerte, así de fácil. En cambio, si tienes malas personas como amigos, tu suerte no será del todo buena.

Octavo. Los niños son súper caros y tener un hijo cuando no tienes mucho dinero es el primer paso para un efecto dómino de pobreza en toda tu vida. No tengas un bebe al cual no podrás mantener por ti mismo y tampoco tengas un hijo con una pareja que nunca ha demostrado estabilidad ni responsabilidad en otras áreas de su vida.

Noveno. Trata a otros como quieres que te traten a ti. A lo largo de nuestra vida escuchamos esta frase bastante, pero a veces no nos ponemos a pensar lo que en realidad quiere decir. Es ley de vida que si haces el mal a otra persona, la voz se correrá como pólvora y la gente te tachara de alguien que no merece ni que le den la hora del día. En cambio si haces el bien, la gente hará todo lo posible para tratarte con  delicadeza y con el tacto que tú mismo les das a los demás.

Por último, pero no así menos importante. Si te concentras en lo que de verdad quieres, lo harás realidad. Viendo atrás a lo largo de mi vida he descubierto que cuando he querido algo, siempre lo he conseguido. Cuando tenía 14 años y aun sin saber cómo conducir recuerdo haber visto los comerciales del coche Neón de la Dodge recién nuevecito, me parecía muy simpático porque se veía venir detrás de las colinas y se paraba justo enfrente de la pantalla, encima del coche aparecía la palabra “Hi. I’m Neon” que traducido al español es: “Hola, soy Neón” Esa fue quizá la primera experiencia que yo tuve cuando tan solo eran un adolescente con el gusanillo de querer conducir. Recuerdo que me dije a mí mismo: Ese coche será para mí. Unos cuantos años después, con mi primer trabajo y licencia de conducir compre mi primer auto. Un Neón del año 95. También así con esa convicción, un día para una asignatura en la universidad, y con el boom del internet sobre nosotros, decido hacer una página sobre Hombres G, con la ilusión de que quizá alguno de ellos la vería, y con la convicción de que cuanto más esfuerzo le pusiera, más atractiva seria. Con mis limitados conocimientos de HTML la pagina era muy primitiva, pero logro cautivar la imaginación de mucha gente, y revivir así el amor que se le tenía a la banda madrileña. No había pasado ni un año de estar en línea cuando Dani Mezquita me manda un correo y formamos una bonita amistad. La emoción y satisfacción no se podía soportar. Fue allí cuando descubrí que sí, que era cierto, cuando de verdad quieres algo, esto se cumple. Esa misma convicción también me ayudo a que ‘la chica bonita’ que llegué a conocer en varias etapas de mi vida también aceptara ser mi novia, y cuál fue mi sorpresa cuando me entero, que todas esas chicas a la que todo mundo consideraban ‘las más bonitas’ siempre aceptaban salir conmigo a pesar de que nunca fui uno de los más guapos del barrio, ¿Por qué? Porque nadie se animaba a hablarles por miedo a que les rechazaran. Tengo muchísimas más anécdotas de esta índole y muchísimos más ejemplos donde más cosas se materializaron para mí, pero basta dejarles con estas tres anécdotas para decirles que busquen dentro de sí, eso que tanto quieren, cuando viven una vida, ya no digamos ‘recta’ o ‘impecable’ pero con convicción y viviendo dejando vivir, todo eso que quieres, se hace realidad.

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